PRACTICAR

PRACTICAR

MSC nos ayuda a descubrir nuevas formas de relación con nosotros mismos, y enseña habilidades que podemos practicar en nuestra vida diaria. Las investigaciones demuestran que cuanto más practicamos el ser amables y compasivos con nosotros mismos, – ya sea usando prácticas informales tales como la Pausa de la Auto-compasión, o las prácticas de meditación formal, como la Respiración Afectuosa – más vamos a aumentar el hábito de la auto-compasión. Para las personas que ya han asistido a un curso de MSC, la práctica continuada en un contexto de grupo on-line puede ser la clave para mantener las habilidades de auto-compasión con el tiempo.

En otras palabras, a pesar de que la base de la auto-compasión es amable y de apoyo, y que está enfocada a aliviar el sufrimiento, no siempre podemos controlar cómo son las cosas. Si utilizamos la práctica de auto-compasión para tratar de provocar que nuestro dolor desaparezca, suprimiéndolo o luchando en contra, las cosas probablemente sólo empeorarán. Con la auto-compasión, conscientemente aceptamos que el momento es doloroso, y en respuesta, nos abrazamos a nosotros mismos con amabilidad y cuidado, recordando que la imperfección es parte de la experiencia de humanidad compartida. Esto nos permite mantenernos en el amor y la conexión, dándonos el apoyo y consuelo necesarios para soportar el dolor, mientras que proporciona las condiciones óptimas para el crecimiento y la transformación.

De hecho, muchas personas se dan cuenta que cuando practican la auto-compasión, su dolor en realidad aumenta en primera instancia. Llamamos a este fenómeno backdraft (contra-corriente), un término usado por los bomberos, que describe lo que sucede cuando se abre una puerta en una casa en llamas – el oxígeno entra y las llamas aumentan. Un proceso similar puede ocurrir cuando abrimos la puerta de nuestro corazón – el amor entra y surge la vieja pena. Hay una expresión que describe este proceso: “Quien se aporta amor incondicional, descubre las condiciones en las que estaba sin amor.” Afortunadamente, podemos hacer frente al antiguo dolor, con los recursos de mindfulness y auto-compasión, y entonces el corazón, naturalmente, comenzará a sanar. Aun así, implica que tenemos que permitirnos ser aprendices lentos cuando se trata de practicar la auto-compasión. Y si alguna vez nos sentimos abrumados por las emociones difíciles, la respuesta más auto-compasiva puede ser la de dar un paso atrás momentáneamente – centrándonos en la respiración, en la sensación de las plantas de los pies en el suelo, o participando en gestos cotidianos, de auto-cuidado tales como tomar una taza de té o de acariciar al gato. Al hacer esto, reforzamos el hábito de auto-compasión – dándonos lo que necesitamos en ese momento – plantando semillas que eventualmente germinarán y florecerán.

"Cuando practicamos la auto-compasión necesitamos permitirnos a nosotros mismos ser unos aprendices lentos, apoyándonos a lo largo del camino con suavidad y paciencia."